Hasta que la muerte nos separe

Hasta que la muerte nos separe

Pensar la muerte podría resumirse en ese pequeño, constante, molesto e incómodo recordatorio de que nuestro tiempo, siempre se nos está escapando de manera inexorable. No hay manera alguna de detener el paso del tiempo y cada segundo es un segundo menos de nuestra existencia. El tiempo es vida y es muerte. No es dinero ni oro. Nada puede comprar el tiempo, que simplemente se nos escapa, como un río que se seca en el olvido en el inconmesurable paisaje de la existencia.

“A los muertos no les importa cómo son sus funerales. Las exequias suntuosas sólo sirven para satisfacer la vanidad de los vivos.”

Eurípides

Existe un error en la interpretación y la comprensión que tenemos acerca de la vida y la muerte como algo separadao de lo otro. Lo cierto es que la vida es muerte como la muerte es vida. Nadie le teme a hablar de la vida, pero nadie quiere detenerse mucho tiempo a hablar acerca de la muerte.

Aunque nos disguste aceptarlo, la muerte, de manera ineludible, incuestionable, inevitable, es parte de la vida. Desde que nacemos, comenzamos una cuenta regresiva, hacia atrás, a la inversa. A diferencia de toda lógica con que pensamos la vida cotidianamente.

«Recordar que uno va a morir es la mejor manera que conozco para evitar la trampa de pensar que hay algo que perder. Ya se está indefenso. No hay razón alguna para no seguir los consejos del corazón.»

Steve Jobs

¿Cómo retomas los hilos de una vida anterior? ¿Cómo continúas cuando en tu corazón empiezas a comprender que ya no hay vuelta atrás?

JRR Tolkien